Google ha decidido derribar la última barrera entre su buscador y la vida privada de sus usuarios. Bajo el nombre de Personal Intelligence, la compañía ha anunciado una nueva funcionalidad para su Modo IA que permite a Gemini acceder y cruzar datos directamente desde Gmail y Google Photos. Disponible inicialmente para los suscriptores de los planes AI Pro y Ultra en Estados Unidos, esta herramienta promete resultados hiperpersonalizados, pero a costa de que el algoritmo husmee en los archivos más íntimos.

La premisa técnica es conectar los puntos. Si un usuario busca recomendaciones para un viaje, la IA ya no se limitará a ofrecer guías turísticas genéricas de la web. Ahora, podrá leer la confirmación del vuelo en el correo para saber las fechas y el destino, y escanear la galería de fotos para recordar qué tipo de restaurantes o actividades ha disfrutado la familia en el pasado. El resultado: un itinerario hecho a medida o sugerencias de compra de ropa adaptadas al clima del destino y a las marcas que el usuario suele vestir.
El fin de la búsqueda neutral y el riesgo de las alucinaciones

Aunque Google presenta esto como una evolución natural hacia la utilidad, el enfoque editorial cambia drásticamente la naturaleza del buscador. La experiencia clásica, donde el usuario comparaba diferentes fuentes web de manera más o menos neutral, se diluye en favor de una respuesta única digerida por la IA. Esto desincentiva el clic hacia las fuentes originales, profundizando la crisis de los medios y creadores de contenido que dependen de ese tráfico para sobrevivir.
Además, la percepción de privacidad se ve comprometida. Aunque la compañía asegura que es una función voluntaria y que el modelo no se entrena directamente con estos datos, la sensación de que una IA analiza cada correo y foto genera inquietud. A esto se suma el problema no resuelto de las alucinaciones.
La propia Google admite que "pueden ocurrir errores" y que el sistema podría hacer conexiones incorrectas. Si una alucinación con datos públicos ya es problemática, una que involucre datos financieros, médicos o personales extraídos erróneamente de un correo privado eleva el riesgo exponencialmente, convirtiendo al asistente en una fuente de confusión potencialmente peligrosa. Afortunadamente, aún existen formas de desactivar la IA en Google.
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